Tuvimos una experiencia increíble subiendo el Volcán de Acatenango y luego el Volcán de Fuego.
Más de 20 voluntarios acropolitanos nos reunimos para superar nuestros límites para llegar a la cumbre de estos colosos.
Iniciamos en la mañana a ascender el Volcán de Acatenango, luego llegamos al campamento y poco después emprendimos el camino hacia el Volcán de Fuego que nos dio un espectáculo sublime de erupciones, descendimos y al día siguiente nos trasladamos a la cima del Acatenango para ver el amanecer.
Aprendimos que no solo debemos dominar el físico para lograrlo, si no también la mente que nos puede impulsar a alcanzar mayores altitudes. El contacto con la naturaleza nos hizo reflexionar sobre la importancia de respetarla, de cuidarla.
Fue viaje lleno de retos y alegrías junto con nuestros compañeros, cuyo apoyo fue indispensable para que todos termináramos esta travesía.

